Por todos es sabido
que una importante cifra de los jóvenes españoles consume de manera habitual
bebidas alcohólicas. Este consumo suele realizarse en espacios públicos que
acaban convirtiéndose en el vertedero de toda la suciedad que los botellones
conllevan.
Pero no creo que el
mayor problema sea ese. ¿Alguien se pregunta alguna vez de donde ha derivado
que los adolescentes dediquen su tiempo a beber? Muchos de ellos responden que
es una forma de desinhibirse dentro del grupo de iguales, otros que lo hacen
para formar parte del grupo y no sentirse rechazados. Quizás la sociedad se ha
acostumbrado a esta práctica y ya no se le da la importancia que merece.
¿Se podría educar a
la juventud para alejarla del alcohol hasta que fuera lo suficientemente madura
como para elegirlo? ¿Podría el Estado ser más eficaz en torno a la lucha contra
el consumo de alcohol por parte de los menores de edad? Resulta increíble la
facilidad con la que se puede acceder a estos productos que se suponen
prohibidos para los menores de edad.
Estas líneas vienen
inspiradas por lo ocurrido el pasado día 20 de Abril en el centro de Madrid. La sala “Marco Aldany” y sus alrededores se convertían en un campo
de batalla. Algo que comenzó como una simple discusión entre dos jóvenes, acabó
en una autentica batalla campal con centenares de policías, antidisturbios y
ambulancias.
Incluso mis propias
palabras me entristecen, ya que entendemos como normal y simple una discusión entre
jóvenes. ¿Es este el ocio que queremos para ellos? Sin duda algo se está
haciendo mal y alguien debería pensar en la manera en que todo esto se lleve de
otra forma.
David Chaves
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